Lúmenes (lm): La cantidad de luz
Es la medida del brillo real que emite una bombilla. Cuantos más lúmenes tenga, más iluminará la habitación.
Antes vs. Ahora: comprábamos las bombillas basándonos en los vatios (W) para saber si daban mucha o poca luz (ej. una bombilla de 60W frente a una de 100W). Con el LED, esto cambió. Si quieres que una habitación brille más, debes buscar un número mayor de lúmenes.
Kelvin (K): El color de la luz
Como vimos en la guía anterior, mide la temperatura del color, es decir, si la luz se ve más amarilla o más azul.
La regla: Números bajos (2700K - 3000K) significan luz cálida (naranja/amarilla). Números medios (4000K) son luz neutra (blanca). Números altos (6000K+) son luz fría (azulada).
Vatios o Watios (W): El consumo de energía
Indica cuánta electricidad gasta la bombilla para funcionar.
Eficiencia: La magia de las luces LED es que consumen muy pocos vatios, pero generan muchos lúmenes. Por ejemplo, una bombilla LED de solo 9W puede iluminar lo mismo (dar los mismos lúmenes) que una bombilla antigua de 60W.

